fbpx

Transferencia embrionaria en Fecundación In Vitro

Tras la extracción de los óvulos, teníamos que esperar a que me volviera a bajar la regla para poder volver a empezar el ciclo de estimulación (mucho más leve según el ginecólogo) y poder al fin realizar la transferencia embrionaria.

⇒ Seguimiento de Óvulos extraídos para Fecundación In Vitro

Pero yo no podía dejar de pensar en si los óvulos que me habían conseguido extraer, además de muchos, servirían para algo, y es que, en estos procesos después de asumir los diferentes fracasos sin saber bien cual puede ser la causa de ellos, te queda un inconsciente sentimiento de culpa por estar haciendo algo mal, algo que no puedes controlar, algo que no depende de ti.

Transformación en Embriones

A los tres días de la extracción nos llamaron para informarnos que catorce de los diecinueve óvulos maduros extraídos habían evolucionado con éxito y se habían convertido en embriones de buen pronóstico, pero que debido a que la transferencia no se iba a llevar a cabo en este ciclo y que los embriones eran de gran calidad, habían decidido proseguir con la evolución in vitro hasta el quinto o sexto día, es decir, el máximo permitido por ley, a fase de blastocisto. ¿Buen pronóstico?¿buena calidad?¿muchos?
Yujuuu!! Respiré muy hondo después de meses de sentir una extraña opresión en el pecho.

Fase Blastocisto

A los cinco días nos llamaron para decirnos que habían evolucionado a fase blastocisto ocho de los catorce y que los iban a congelar en ese momento, que cuatro se habían perdido en la evolución y que dos estarían un día más de seguimiento y si conseguían que evolucionarán correctamente, también los congelarían..

Al sexto día la embrióloga nos llamo para comentarnos que finalmente teníamos diez embriones congelados de una buena calidad y con un gran pronóstico de implantación, y que por ello y en nuestro caso ella recomendaría la implantación de uno en uno, puesto que corríamos un alto riesgo de embarazo múltiple.

Al principio pensé, “¡¡diez!! ¡¡Toma!!” y luego empecé a darle vueltas en mi cabeza a las palabras de la embrióloga, quizá se trataba de una locura eso de ponerse dos embriones de tan buena calidad, pero si el problema era de implantación la tasa aumenta al transferir dos. Lo hablamos durante una noche entera y le dimos mil vueltas, pero a pesar de que nuestro piso es pequeñito, desde el principio sabíamos que era un riesgo que debíamos de asumir y quien no arriesga no gana, así que lo diga la embrióloga, el ginecólogo, o el genio de la lámpara, nos pondríamos dos.

⇒ Preparando mi cuerpo para la transferencia embrionaria

Al quinto día de la extracción me bajo la regla y el séptimo día fuimos al ginecólogo que se sorprendió de que esta hubiera sido tan rápida ya que por regla general suele aparecer a los diez días, pero en mi caso tras la hiperestimulación la zona estaba a punto de estallar y de hecho así había sido. Yo me sentía muy hinchada y dolorida y una vez más al realizarme la ecografía descubrió que tenía muchos restos de la estimulación por lo que tendríamos que volver a recurrir a las pastillas anticonceptivas para lograr partir de una situación idónea de reposo. Otra nueva bajada de golpe en la montaña rusa, ni el Dragon Khan, que aburrimiento…

Esta vez las pastillas no conseguían darme una situación de normalidad y a mitad de ciclo de estar tomándolas, tuvimos que volver a una revisión porque a pesar de que la hinchazón y el dolor de estómago se me habían paliado, me quedaba un dolor residual en la zona derecha que me daba unos pinchazos tremendos. En la ecografía no se veía nada, pero en la exploración, al palpar la zona interna, pudo valorar que se trataba de un desgarro muscular producido muy probablemente por la manipulación de la extracción y que tardaría algún tiempo en curarse ya que el único tratamiento es a base de calmantes. Que
suerte tenemos leche!

Un mes después de la extracción, tras pasar a base de pastillas anticonceptivas e ibuprofeno la hiperestimulación y el desgarro, por fin me volvió a venir la regla y tras comprobar el médico que la cosa estaba estable para empezar la ligera estimulación nos dio las indicaciones y nos lanzamos a la última fase del proceso.

En esta ocasión, la estimulación consistía en engrosar el endometrio sobre el que íbamos a depositar los dos embriones, (si, dos sin duda), para que la anidación de los mismos tuviera las mejores posibilidades de viabilidad. Estábamos creando el nido perfecto para los polluelos.

Empezamos con unas pastillas, meriestra, cada 12h y a los días incluimos unos parches, Evopad, siendo ambos estradiol para aumentar el grosor y la preparación del endometrio para la implantación. A pesar de toda esta medicación para conseguir un crecimiento rápido y amplio del endometrio, este iba muy despacito y sin grandes cambios, por lo que el ciclo se hizo algo más largo, cuando llegamos al mínimo aconsejado para realizar una transferencia, 7 mm, el ginecólogo se quedo algo más tranquilo, pero yo seguía asustada al pensar que corríamos el riesgo de que no hubiera una implantación adecuada.

A los quince días el médico programo al fin la transferencia y añadió al tratamiento unos óvulos de progesterona, utrogestan cada 12 horas y quitó las pastillas del tratamiento. Ya no quedaba nada, ya estábamos ahí.

⇒ Día de la transferencia embrionaria

El día de la transferencia embrionaria teníamos que acudir a la clínica a medio día para ponernos los embriones, pero antes nos llamaron para confirmar que en la descongelación no había habido ninguna clase de problema de supervivencia. Teníamos nuestros dos “bichitos” esperando en perfectas condiciones.

Fuimos una vez más nerviosas, nos instalamos en la habitación y nos avisaron para ir a quirófano, pero esta vez mi mujer pudo venir conmigo. Nos enseñaron por foto los embriones a implantar y tardamos más en colocarme en la camilla y conseguir una imagen nítida del ecógrafo para seguir la transferencia que en si, que en introducir los dos puntitos blancos en el útero. Ya estaba hecho! En camilla hasta la habitación, media hora tumbada y luego a casa a hacer reposo relativo ese día, vida normal, el resto sin coger peso ni sumergirme y en doce días la analítica.

La suerte estaba echada, dos pequeños embriones buscaban cobijo en mi útero y yo inconscientemente apretaba la entrepierna para intentar fusionarlos conmigo. Ya solo quedaba la parte más desesperante, la famosa betaespera, esta vez jugaríamos al juego del palito? o realizaríamos algún test de embarazo casero?

¿Quieres saber si me quedé embarazada?

¿Me das tú voto? 🙂
Total: 12 Media: 3.6

Escribir me ayuda a investigar, conocer y aprender sobre muchos productos y temas relacionados con la maternidad, los bebés y su crianza. Además de aprender de primera mano con la crianza y necesidades de nuestra hija. Conseguir los mejores artículos para las mamás, familias y para nuestros hijos es lo más importante en Mis2mamás.

Estaremos encantados de escuchar lo que piensas

      Deje una respuesta

      Enable registration in settings - general