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Fecundación In Vitro

Te voy a contar bajo mi experiencia y de la de mi pareja (somos 2 mujeres), cómo es y cómo nos fue cuando realizamos este tratamiento de Fecundación In Vitro

¿En qué consiste la Fecundación In Vitro?

Después de pasar por el método Inseminación Artificial varias veces y de que este no funcionara, el ginecólogo nos dijo que lo mejor era seguir con el método de Fecundación In Vitro.

Este método consiste en suministrarte una serie de medicamentos para que los óvulos que genera tu cuerpo sean mejores y más y una vez estén en su momento indicando, te los extraen para fecundarlos con un espermatozoide en un laboratorio, si el proceso va bien y se fecunda,  se convierte en embrión y entonces es el momento de transferirlos a la mujer directamente en el útero para de esta manera obtener un embarazo muy alto en cuanto a posibilidades.

⇒ Control para realizar la Fecundación In Vitro

Tras bajarme de nuevo la regla fuimos al IVI para comprobar si podíamos comenzar el nuevo proceso, esta vez no iba a haber duda, pasaríamos a la fecundación In Vitro dijera el ginecólogo lo que dijera, ya que los recursos económicos se agotaban y mi moral y fuerzas también.

La ecografía volvió a mostrarnos unos restos aún presentes del proceso anterior por lo que tendría que tomar de nuevo pastillas anticonceptivas antes de poder comenzar el proceso de estimulación, buf nunca pensé que tuviera que tener tanta paciencia…

⇒ Tratamiento y medicación para realizar la Fecundación In Vitro

Medicación para el tratamiento

Nos citaron a los 10 días de tomarme las pastillas anticonceptivas y al ver que todo se había normalizado me dijeron que esperara a que me bajara de nuevo la regla y a los tres días, empezara a pincharme Fostipur y Menopur en unas dosis mínimas y tras tres días de estimulación fuera a control ecográfico para valorar la respuesta que íbamos teniendo.

El Fostipur y el Menupur son dos medicamentos que sirven para estimular el desarrollo multifolicular necesario para obtener la mayor cantidad de óvulos maduros el día de la extracción y así poder fecundarlos y lograr embriones de la mejor calidad posible para la implantación en el útero tras la transferencia.

Fecundación in vitro

El tema de pincharme esta vez no fue muy traumático después de haber cogido la costumbre tras los cuatro procesos anteriores, (primera inseminación, segunda inseminación, tercera y cuarta inseminación) pero si destacaría el rollo del cambio de la medicación al tratarse de dos medicamentos que hay que reconstituir y medir mediante jeringuilla. La verdad es que la enfermera del IVI se pasó un buen rato dejándonos muy claro el proceso y dispensándonos las jeringuillas y agujas necesarias para hacerlo. La fecundación In Vitro estaba muy controlada.

 Control médico para el método FIV

Cuando fuimos al control ecográfico el ginecólogo continuo con las dosis bajas de medicación que llevamos hasta ese momento, en mi caso y con la facilidad de estimulación de mis folículos, no querían que la cosa se desmadrara rápidamente, pero a pesar del control, en la tercera ecografía mis folículos crecían y crecían sin parar, no parecía que solo fueran a ser unos pocos los que siguieran el proceso y los demás se estancaran en el crecimiento, por lo que, tras realizarme la analítica de sangre de control hormonal y aconsejarme empezar a añadir el Cetrotide (medicación que impide que ovules de manera espontánea) ya me empezaron a advertir que existía la posibilidad de tener que aplazar la transferencia por riesgo nuevamente de hiperestimulación.
No por favor, más ciclos no, más espera no…

Yo iba siendo consciente de que la cosa no marchaba bien, que debía de tener los ovarios del tamaño de pelotas de balonmano porque no tenía las ligeras molestias típicas de la estimulación, sentía pinchazos, hinchazón de la zona, aumento de peso, dificultad en las digestiones y una fuerte molestia que se fue transformando en dolor intenso al sentarme o permanecer sentada mucho tiempo.

Cuando fuimos al último control yo ya sabía lo que me iba a decir pero no quería oírlo puesto que significaba esperar una vez más a que pasara el tiempo y otro ciclo, me parecía estar eternamente inmersa en un bucle sin fin, como el día de la marmota de la famosa película de Bill Murray.

Efectivamente me dijo que se tenía que aplazar la transferencia porque al pinchar el Ovitrelle para provocar la ovulación podríamos favorecer que en los días posteriores a la extracción este siguiera haciendo efecto y por tanto siguiera estimulando folículos y perjudicara la implantación y la viabilidad de un posible embarazo, por tanto había que pinchar otro fármaco que desencadenaba igualmente la ovulación pero contrario al Ovitrelle y que detendría la estimulación, el Decapeptyl.

Nos fuimos a casa desanimadas, yo especialmente desesperada, la montaña rusa de las hormonas y el malestar general no ayudan a tomarte las circunstancias con mejor humor.

Al día siguiente no me podía ya ni sentar, me hice 350 km en coche por mi trabajo, sentada sobre una nalga nada más, ya que si apoyaba las dos sentía unas punzadas que me cortaban la respiración. Esa noche me pincho mi mujer el Decapeptyl y me tome el antibiótico de profilaxis para realizar la extracción.

⇒ Extracción de  Óvulos en Fecundación In Vitro

El día de la extracción estaba algo nerviosa, pero me fui preparada con mi camisón, mis zapatillas y mi batín en una bolsa al hospital. Mi mujer y yo nos mirábamos sin parar y tras ponerme la vía en la habitación, confirmar mis datos y confirmar que había seguido las instrucciones del médico me pidieron que siguiera al celador hasta quirófano, no olvidaré la cara de mi mujer algo asustada y preocupada de no poder acompañarme y no saber que iba a pasar.

Cuando llegas al quirófano todo el mundo muy amablemente te indica como colocarte, ves como te preparan y en un segundo te sumergen en una dulce siesta de la que te despiertas sobre una camilla mientras te trasladan a la habitación donde mi mujer me esperaba nerviosa jugueteando con el móvil.

Me dieron de desayunar para que me fuera espabilando y esperáramos a que pasara la doctora que me había realizado la extracción para que nos informara. Nos contó que había extraído 19 óvulos maduros que procederían a fecundar en laboratorio ese mismo día y que a los tres días nos informarían del desarrollo embrionario y de la congelación de los mismos, nos dio las normas básicas de cuidado y las indicaciones pertinentes de reposo.

Nos fuimos despacito a casa, yo todavía estaba algo aturdida, ya habíamos pasado una fase más, ya solo quedaba saber cómo evolucionaban los óvulos y una vez más esperar a que el ciclo avanzara y pudiéramos prepararnos para la transferencia embrionaria.

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