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Cuando comunicar en el trabajo el embarazo

Embarazo y trabajo

Hoy en día el hecho de quedarse embaraza, cuando tienes una vida laboral activa por cuenta ajena, supone una decisión importante que se suele meditar debido al miedo que supone que pueda afectar en el trato o la continuidad del trabajo, porque o tienes una situación económica muy desahogada, lo cual te permite vivir con total tranquilidad, o necesitas y necesitarás en el futuro el sueldo para poder criar a tu hijo con sus necesidades cubiertas.
En nuestro caso, tenemos la suerte de disponer de trabajo ambas dos, aunque la situación laboral y los puestos de trabajo son bien distintos. Mi mujer, trabaja de manera “estable” (todo lo estable que puede ser un trabajo hoy en día) desde hace más de 12 años en las oficinas de una empresa, mientras yo trabajo desde hace un año en un puesto de comercial de ciertos productos y con un contrato que pasará a ser indefinido tras llegar al séptimo mes de embarazo.
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Como a toda mujer cuando te enteras que al fin estas embarazada te entran las dudas de cuando es el momento adecuado para comunicar la noticia y entonces empiezas a pedir consejo a familia y amigos, contra más piensas en la situación más vértigo te provoca el momento. “Cuanto antes”, “Cuando pase el primer trimestre”, “tras la semana 20”, “no lo digas, tu trabaja y disimula ¿para que tienes que decirlo?”…
Tras la ecografía del tercer mes, la del pliegue de la nuca, que da cierta estabilidad al embarazo al haber pasado el primer trimestre, creímos que debía ser el momento idóneo para comunicarlo, pero nosotras teníamos la ventaja de irnos de vacaciones de verano y podíamos alargar un poquito más la situación.
A la vuelta de las vacaciones, tras haber ensayado la conversación en casa y haber meditado el modo de cómo debía comunicarlo,( positiva, alegre, como una cosa más, sin darle más importancia y sobre todo dando la sensación de que nunca influirá en el desarrollo laboral) levante el teléfono para hablar con mi jefe y después de hablarle de las típicas cuestiones de inicio de curso laboral, le conté la noticia así de pasada, muy positiva, me temblaban hasta las piernas.
Su reacción fue buena, había sido padre hacía menos de un año, y me ayudo a estar mucho más relajada, aunque se preocupó casi de inmediato en como me encontraba para continuar normalmente la actividad y es que cuando comunicas a una empresa o un jefe la noticia, parece que desde ese momento creen que tienen una persona enferma en la plantilla, que va a cogerse bajas cada poco, que va a ir vomitando sin cesar y que cuando se descuiden se quedará dormida por los rincones.
Comprendo que cada embarazo es un mundo, pero por el momento avanzan los meses y no he vomitado ni una vez, me siento estupenda de fuerzas y me duermo como un bebe a partir de las once de la noche, fuera todo el tiempo del horario laboral. Se que soy una privilegiada y que conforme avance el embarazo tendré que disminuir el ritmo porque el peso no me permitirá correr en tacones de un lado a otro, pero andando se puede ser totalmente eficiente y sacar el mismo rendimiento.
A pesar de que la recepción de la noticia fue positiva, a finales de Septiembre hemos tenido una reunión en las oficinas centrales de toda la red comercial, la prueba de fuego para acabar de testar la reacción de la empresa sobre esta situación y a pesar de que todo el mundo te felicita y te desea lo mejor, los comentarios tensos y poco tranquilizadores al respecto vuelan sin cesar alrededor de tu cabeza y lo más sorprendente es que los más maliciosos suelen ser de mujeres tanto de altos cargos como de iguales y con hijos, “¿aguantaras hasta el final?”, “tendrán que sustituir tu zona, porque como vas a estar más de seis meses de baja”, “¿de verdad te encuentras tan bien?”, “ahora mismo no podrás conducir”…¿perdona?
No me he planteado en ningún momento como mujer que el tener un hijo vaya a trastocar profundamente mi actividad laboral, ni que vaya a mermar mis capacidades, creo firmemente en lo contrario, creo que las ampliará, como todas las etapas que he ido pasando en mi vida y que me han hecho crecer. No me planteo que vaya a estar seis meses o más de baja, porque, que yo sepa, la baja maternal es de 16 semanas en este país y además para que mi hij@ pueda disponer de las máximas comodidades debo trabajar a tope como el resto de ciudadanos hacemos hoy en día, por lo que, y pidiendo perdón de antemano, ¿Qué coño me estáis contando?
Además de esta tensión típica de cualquier mujer trabajadora embarazada que he pasado y que me mantuvo agobiada durante más de una semana dándole vueltas a la cabeza, (algo muy recomendable en una mujer embarazada..) hay que añadir el hecho en si de no formar una “familia tradicional”, es decir, que la gente vaya descubriendo poco a poco que no existe marido, sino mujer, ni tampoco padre, sino madre, una situación que hoy en día hace cambiar aún más la percepción que puedan tener de ti como trabajadora y ser humano. Y es que no soy la típica persona que considere vital presentarme diciendo “hola, soy fulanita y soy lesbiana” al igual que poco me interesa con quien pernocta el de enfrente.
Hace tiempo oí una declaración de una periodista que hablaba del hecho de tener que publicitar la tendencia sexual de cada uno, de la indignación que le suponía que esto tuviera que ser noticia en cualquier ámbito y del hecho de tener que sufrir las miradas y los acosos silenciosos de algunas personas en el día a día por este hecho. Yo añadiría el hecho de convertirte en el chismorreo de un grupo de gente que en mi caso, ya no juzga solo con quien duermes sino la familia que quieres formar y los cánones que suelen tener en su mente sobre el tipo de personas que componen estos vínculos.
El trabajo y el embarazo en la sociedad actual no es una tarea fácil de compaginar, no por el hecho en sí (mi madre trabajo toda la vida desde que nos trajo al mundo a mi hermana y a mi, siendo incluso el único sueldo que llegaba a casa mientras mi padre acaba sus estudios y podía acceder al mercado laboral), sino porque la gente en general, en una gran mayoría mujeres, lo ven como una disminución de las capacidades de desarrollo laboral y si a esto le añades un cambio en el modelo de familia “tradicional” para muchos de ellos el tema chirría.
Yo estoy orgullosa de quien soy, de la familia que tengo y estoy formando y a pesar de que a veces duela enfrentarse a cosas, siempre hay que recordar que de gente que nunca deja de caminar y que cree en lo que es o lo que hace se consiguieron los máximos logros de la humanidad, nadie dijo que fuera fácil, pero siempre hacia delante. Esto es embarazo y trabajo.
¿Me das tú voto? 🙂
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Escribir me ayuda a investigar, conocer y aprender sobre muchos productos y temas relacionados con la maternidad, los bebés y su crianza. Además de aprender de primera mano con la crianza y necesidades de nuestra hija. Conseguir los mejores artículos para las mamás, familias y para nuestros hijos es lo más importante en Mis2mamás.

3 Comentarios
  1. […] plantearme en mi caso cuando sería el momento idóneo para comunicarlo en el trabajo – Embarazo y trabajo – (cosa que me generaba mucha ansiedad), pero decidimos que mejor dejar pasar […]

  2. Buenos días, cuando llamé a mi jefe estaba de 16 semanas, ánimo y suerte, ya nos cuentas

  3. hola, un buen relato. Entonces de cuanto tiempo dijiste que estabas embarazada, yo estoy en la misma situación y no se cuando decirlo, yo estoy de 11+2

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