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Embarazo semana 17 a la 20 – Ecografía morfológica

La vuelta al trabajo, a pesar de haber tenido un mes de descanso, y no sientes que estas totalmente descansada, se hace algo más perezosa de lo normal. Tocaba dar un paso más y comentar en el trabajo “la gran noticia” que les iba a privar de mi presencia y trabajo durante al menos 16 semanas a principios del nuevo año, y es de esas cosas que si hubiera podido encargarle a alguien para que hiciera por mi, lo hubiera hecho encantada, incluso habría pagado por ello. Además llegaba a la semana 20 en la que me hacen la ecografía morfológica, todo era ya definitivo, ya había pasado el «peligro» del primer trimestre.

Unos días antes de reincorporarme reunía mil estrategias mentalmente para abordar la conversación telefónica con mi jefe y ensayaba en casa la manera idónea para comunicárselo y decidí que el primer día nada más incorporarme debía coger el toro por los cuernos y me lancé.

⇒  Contar que estás embarazada en el trabajo

Le conté la noticia así de pasada, muy positiva y alegre, me temblaban hasta las piernas. Su reacción fue buena, había sido padre hacía menos de un año, y me ayudó a estar mucho más relajada, aunque se preocupó casi de inmediato en como me encontraba por si era un anuncio doble, por una parte la noticia de ser madre y por otra la de dejar en breve la actividad laboral….

Tras tranquilizarle y reseñarle en varios momentos lo bien que me encontraba para seguir al frente de mis tareas de manera lo más normal posible, parecía que todo se había quedado claro hasta que tiempo después descubrí que había sembrado la duda de la “discapacidad por ser madre” y que te otorga cierta gente por sus experiencias personales a pesar de lo que hagas, digas o demuestres, una prueba más de que este mundo sigue siendo de hombres y para ellos, puesto que a ninguno que comunique esta misma noticia se le pone en entredicho mientras no demuestre lo contrario.

Yo entiendo que ir arrastrando progresivamente, en un periodo corto de tiempo, cerca de 15 kilos más entorno a tu barriga y que estos no vengan motivados porque te has dejado llevar por el frenesí de las cervezas y de las tapitas del bar, junto con la idea de tener que responsabilizarse por el fin de tus días de un nuevo ser humano que depende de ti y el cual cambia tu manera de mirar el mundo de una manera egoísta y centrada en tu propio ombligo, puede provocar un vértigo tremendo para todo aquel que es incapaz de cambiar de canal con una mano, mientras come algo con la otra y al mismo tiempo es capaz de pensar la respuesta a alguna pregunta que otro ser humano le ha hecho…

Dentro del grueso humano de hombres y mujeres, muchos somos capaces e incluso no nos asusta, lo tomamos con alegría y podemos, al resto os respeto, pero no nos traspaséis vuestras limitaciones y hagáis ley de ellas.

⇒  Ecografía morfológica – Embarazo semana a semana

Una vez sorteado un nuevo reto dentro de la aventura del embarazo, por fin íbamos de nuevo a ver a nuestro “bichito” y mientras paseábamos hacia la consulta del ginecólogo nos reíamos con la posibilidad de que se le hubiera caído la chufa ahora que toda la habitación la habíamos pintado.

Esa misma mañana había notado algo diferente, había notado un par de golpes muy fuertes que provenían de dentro de mi y que nada tenían que ver con la imperiosa necesidad de ir al baño…había notado por fin un par de patadas que me habían dejado alucinada mirando a un lado y otro como si de una cámara oculta se tratara, era la primera vez de una sensación muy importante y que ya no iba a parar.

La ecografía iba muy bien, revisando cada cosa importante como el latido cardíaco, pero el pequeño bichito no paraba de moverse y no dejaba ver que tenía entre las piernas para confirmar una vez más su sexo. Por fin, ante la pregunta de mi mujer medio de risa “¿sigue siendo un niño?” el ginecólogo consiguió parar la imagen entre las pequeñas piernecitas mientras decía “yo hoy no veo nada que me haga pensar que es un niño”…nos quedamos heladas durante tres segundos y acto seguido exploté a reir sin parar, mientras el ginecólogo nos decía “mira, esto parece claramente una vulva inflamada, hoy yo diría que es una niña, pero la semana que viene en la ecografía morfológica os lo confirmarán seguro”.

Estuvimos riéndonos durante varios días y aún me reía yo más, al pensar que mi mujer se iba a dedicar de nuevo a pintar la habitación entera, pero eso si, esta vez la cordura iba a predominar sobre el impulso y acompañada por la pereza y la esperanza de que el bichito volviera a cambiar, y así no tener que volver a pintar la habitación, esperaríamos a la ecografía de las 20 semanas, una de las más importantes, la morfológica, la que descarta malformaciones de todo tipo en el feto.

Durante todo lo que llevo de embarazo nunca he estado tan nerviosa como el día de la ecografía de las 20 semanas, era un punto de inflexión y no por el sexo del bebé, sino porque para nosotras sería el momento exacto en el que se confirmaría que íbamos a ser mamás, puesto que si algo no iba bien la decisión que tomaríamos era algo que teníamos claro desde el principio.

Fue una ecografía larga donde el bichito no paraba de moverse y al ecografista le costaba mucho fijar las imágenes para asegurar todo lo que quería revisar, pero poco a poco fue avanzando y revisando desde el cerebro hasta los dedos de los pies y comprobando que todo estaba y estaba bien.

Conforme estaba acabando yo me sentía muy emocionada y aliviada de que todo estaba perfecto en nuestro pequeño bichito, por fin estaba empezando a asumir que seríamos mamas en 20 semanas más, mientras agarraba la mano de mi mujer que no dejaba de sonreir cuando oímos que nos decía “y el sexo, que ya sabréis que es”, respondimos al unísono “NO” y entonces pregunto “¿y lo queréis saber?”, “¡SI!”…”es una niña”, “¡Bien!” me salió del alma sin saber muy bien porque, pero siempre había pensado que sería niña y a pesar de que el tiempo que pensamos que era niño estaba encantada, igualmente supongo que siempre me había hecho ilusión que fuera una niña.

Mientras le contábamos al ecografista el periplo del sexo entre risas y acababa de limpiarme el gel de la ecografía, salió la imagen más bonita que hemos visto hasta el momento, la carita de nuestra pequeña en tres dimensiones y en color sepia, se nos llenaron los ojos de lagrimas y no pudimos ni emitir una palabra más, ahí estaba por primera vez esa carita, ya era momento de mentalizarse definitivamente de que muy pronto la tendríamos entre nuestros brazos.

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1 Comentario
  1. Ohh!! chicas como me recuerda mi embarazo. Enhorabuena, a disfrutarlo.

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